¿Cuántos regalos necesita un niño?

Niña frente a un montón de regalos. ¿Cuántos regalos necesita un niño?

Es la pregunta que me hago cada vez que se acerca la navidad.

Veo con preocupación cartas eternas al Viejito con peticiones de este mundo y del otro, que sé que no necesitan ni quieren realmente. Este año decidí probar la fórmula de los 4 regalos. ¿La conoces? Aquí te la cuento.

El exceso de cosas es contraproducente para nuestros hijos. Cuando tienen muchos juguetes no juegan más. Y el exceso puede tener efectos perjudiciales en la largo plazo, porque se vuelven caprichosos, egoístas y consumistas.

Con tantos regalos, puede que incluso prefieran competir con otros por quién recibió más, y no saber agradecer.

Nuestros niños tienen muchos más juguetes que lo que tuvimos nosotros. Para los que fuimos criados en un Chile más pobre y menos globalizado, nuestra infancia significó tener pocas cosas. Por lo mismo, nos tentamos con darles lo que no tuvimos.

Muchas veces:

  • nos sorprende ver la cantidad de cosas que acumulan
  • lo poco que cuidan sus juguetes
  • y cuán insaciables pueden ser sus necesidades

La regla de los 4 regalos

No es fácil ser inmune a las presiones consumistas. Los canales infantiles se encargan de llenar sus pequeñas cabecitas con miles de necesidades.

Muchos sabemos que eso que se pidió con tanta ilusión en la carta al Viejito, fue recibido el día 25, pero quedó olvidado el día 26.

Reflexionando sobre esto, decidí hacer una prueba con mis niños y les pedí que la carta al Viejito Pascuero la hicieran bajo la norma de los 4 regalos:

  • Algo que quieran (juguete)
  • Una cosa que necesiten (ropa, zapatos, toalla de playa etc.)
  • Un regalo para leer o crear (libros, kits de arte, o construcción)
  • Una experiencia (visitar un lugar, ir a un concierto, ver una película etc.)

Y la sorpresa fue notable.

Al poder pedir solo un juguete, pensaron en lo que realmente querían.

Al pensar en una experiencia, apareció la ida al zoológico como una deuda pendiente.

Y surgieron regalos asombrosos como un reloj de pulsera —entre las cosas que necesitaban—, o muy simples como un set de pegatinas —entre las cosas para crear.

Quedé  tan feliz con mi experimento. Y lo voy a convertir en norma de aquí en adelante.

Así podrán pensar durante todo el año qué quieren, qué necesitan, qué quieren leer o crear y qué experiencia quieren vivir.

¿Te animas a hacer lo mismo?

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