¿Debo decirle a mi hijo que se defienda pegando?

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¿Pegar o dejar que le peguen? Ningún padre quiere que su hijo sea víctima de golpes. Pero recomendar violencia como forma de resolver violencia, aún no me convence.


Hace algunos años este fue tema de discusión entre mi marido y yo. Él le decía a Max, nuestro hijo de 6 años en ese entonces, que si le pegaban, tenía que devolver el golpe. “Nunca empieces tú, pero si te pegan, tú te defiendes”.

Con horror yo veía cómo mi discurso antibélico, la prohibición de regalarle pistolas hasta de agua y mi afán por educar en el diálogo y la conversación, se iba a las pailas. La respuesta de mi marido fue, “entre los hombres es distinto. Si le pegan, tiene que defenderse”.

Con reticencia, decidí no meterme más porque efectivamente sentí que a lo mejor había ciertos códigos masculinos que yo desconocía.

Cuando pegar es más fácil que hablar

Mi hijo siempre ha tenido mucha fuerza, por lo que ser un “debilucho” nunca ha sido su problema. Tampoco es tímido ni ha sido víctima acoso. Pero como muchos niños, se ha visto envuelto en peleas infantiles, porque siempre en los cursos hay niños que son físicamente más grande, más molestosos o quieren ganarlas todas.

No es que nuestro hijo se haya convertido en un matón, pero a poco andar y gracias al “permiso” que tenía, se le hizo más simple responder a los conflictos pegando ante la primera insinuación.

Su excusa siempre era “mi papá me dijo que si me atacaban, yo respondiera”.
La violencia había generado más violencia.

Otra forma para resolver conflictos

Como los tiempos han cambiado, tuvimos que buscar otros caminos para que aprendiera a resolver sus conflictos. Defenderse no era el problema, porque tenía clarísimo cuando lo estaban pasando a llevar. El asunto estaba en el Cómo.

  1. Enseñarle a controlar su rabia

Antes de contestar con un golpe o con un garabato, le hemos enseñado respire y trate de pensar.

Esto lo practicamos en la casa en su relación con nosotros y con sus hermanas. Como tiene un carácter fuerte, es el del medio y aún es inmaduro, siente que cualquier corrección es un ataque y tiende a responder defendiéndose.

Hoy el objetivo es que no se sienta “tan” afectado por lo que le dicen otros y aprenda a “dejar pasar”. En otras palabras, estamos intentado que prefiera el diálogo y que aprenda a elegir sus batallas.

2. Respetar el “no ajeno” y hacer respetar su no

Y aquí me quiero detener porque creo sinceramente que esto es clave. Muchos padres pasamos por alto cuando un hermano o primo más grande está molestando a los más pequeños.

O cuando se están haciendo cosquillas, y el que se está riendo deja de pasarlo bien y suplica “¡para!”.

Creo que en la educación de la no violencia es fundamental enseñarles desde muy pequeños que cuando el otro (sea quien sea) dice que NO, hay que respetarlo y detenerse inmediatamente.

Y esto corre para ambos lados: respetar al otro y hacerse respetar.

3. Pedir ayuda a un adulto

Le estamos pidiendo que ante cualquier conflicto que no sea capaz de resolver conversando, pida ayuda a un adulto (nosotros o sus profesoras). Y que si no hay adultos cerca, se aleje del conflicto.

Esto ha supuesto largas conversaciones, mucha paciencia y estar muy atentos a los momentos en que puede requerir nuestra asistencia. En el proceso ha ido madurando y entendiendo las consecuencias de su fuerza o respuestas desmedidas.

Y tú qué opinas ¿crees que si a un niño le pegan, debe devolver el golpe?

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