Etapas normales del desarrollo: ¿qué se debe lograr el primer año?

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Frente a nuestro primer hijo siempre nos estamos preguntando si estará todo bien, si se estará desarrollando correctamente o si logrará todo aquello que se espera. Los pediatras son expertos en decirnos lo que debe lograr según la estadística, la curva y los estudios, pero a veces nuestros niños no son de libro y se demoran más. No te preocupes, hay etapas que las lograrán igual sólo por pertenecer a la raza humana.

Durante el primer año hay 10 hitos que todos los niños lograrán a menos que tengan un retraso serio en el desarrollo. La secuencia será la misma en todo el mundo, pero los tiempos variarán según cada niño.

Sonreír:

Tu criatura te regala una adorable sonrisa, tú estás dichosa y la abuela dice “no es sonrisa, es sólo un chanchito”. ¿Es tan así? Depende de las semanas que tenga. Antes de las 8 semanas sólo es un reflejo, pero entre las 8 y 12 semanas el cerebro y la visión de tu guagua estarán listos para producir una “sonrisa social”, es decir, una respuesta feliz a algún estímulo agradable. Su cerebro está logrando distinguir los estímulos agradables (verte a ti), de los desagradables (tener hambre).

Voltearse o rodar:

Con mi hija mayor nunca fue un tema que ella rodara y se cayera del mudador o la cama, porque simplemente nunca lo hizo. Pero con el segundo y la tercera, descubrí que las guaguas pueden rodar desde bastante temprano y el riesgo de caídas en real. Entre los 2 y 3 meses, muchas son capaces de girar no solo la cabeza, sino el cuerpo entero cuando algo llama su atención. Normalmente comienzan girando como las agujas de un reloj. Luego, desde la posición “de guata”, hacia la espalda. Un poco más adelante, logran hacerlo desde la posición de espaldas, hacia la panza. Es importante estar siempre atentos y no descuidarlos nunca.

Afirmar la cabeza:

Entre los 3 y 4 meses la mayoría de las guaguas logran sostener la cabeza por sí mismas, sin que se vaya hacia atrás, lo que supone un alivio para quienes la cargan. Una manera de ayudarlos a fortalecer los músculos del cuello, es ponerlos de guatita y llamarlos desde el lado contrario al que están mirando, para que intenten levantar y voltear la cabeza. A ninguno de los míos les gustaba esta posición y terminaban llorando, así que nunca los “estimulé” mucho, pero igual lograron afirmar la cabeza.

Agarrar:

Alrededor de los 3 o 4 meses, las guaguas empiezan a comprender que hay cosas a su alrededor y son capaces de ejecutar una acción hacia ellas, por ejemplo, tomar su chupete. Soltando y agarrando su cerebro empieza a comprender que puede manipular su entorno e intentará probar qué ocurre moviendo sonajeros o llevándose cosas a la boca. La capacidad de tomar cosas es el primer paso hacia el juego.

“Conversar”:

Desde los 4 meses la mayoría de las guaguas comienzan a hacer ruiditos con su boca, gorjean o lanzan gritos. Es su primera práctica hacia la futura conversación. Una manera de estimular esto, es mirarlos a los ojos e imitar sus ruidos, dándoles tiempo para “contestar”. Así aprenden el proceso de “hablar, escuchar y responder”. Obviamente hay guaguas más parlanchinas que otras, así que si la tuya es más silenciosa, puede deberse a su temperamento.

Jugar al “no está”:

Pasados los seis meses, el cerebro de tu guagua entenderá que un objeto permanece aunque no lo vea, y será posible jugar al “no está / ahí está”, produciéndole carcajadas cada vez que aparezcas.

Sentarse:

Entre los 6 y 8 meses las guaguas comienzan a tener suficiente fuerza como para sentarse. Aún recuerdo cómo lo intentaba infructuosamente Max. La leche materna lo tenía obeso (a los tres meses ya pesaba más de 7 kilos) y su panza le impedía tener suficiente equilibrio. Se demoró bastante, pero lo logró. Todos lo logran.

Gatear:

Desde los 6 meses puede que tu guagua empiece a moverse desde la posición sentado para alcanzar algo. Algunos gatearán formalmente con las cuatro extremidades apoyadas en el suelo. Habitualmente comienzan primero hacia atrás y luego logran avanzar hacia adelante. Pero otros se moverán de maneras menos ortodoxas. Max levantaba una rodilla y “popeaba” hasta donde quería llegar. Jamás se puso en cuatro patas. Pasó del “popeo” a la marcha. Y conozco guaguas que reptan hábilmente sobre su estómago.

Ponerse de pie:

Pasar de la posición horizontal a la vertical tomó miles de años de evolución. Nuestros hijos lo lograrán durante su primer año de vida. Alrededor de los 9 meses su columna y sus piernas tendrán la fuerza suficiente para ponerse de pie afirmándose con sus manos.

Caminar:

Entre los 10 meses y el año y medio los niños se lanzan a caminar. Algunos lo hacen muy rápidamente, otros se demoran bastante, pero lograr la marcha es parte natural del ser humano.

Es importante recordar que estimular a nuestros hijos ayuda a lograr cada hito, pero no es una competencia ni una carrera. Sólo tu pediatra podrá decirte si hay algún retraso importante, pero recuerda que el niño de libro solo existe… en los libros.

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