Los premios no comprados, son los mejores

mamá e hijo jugando bajo una sábana

¿Cuál es la diferencia entre sobornar a nuestros niños para que se porten bien y darles premios cuando han hecho algo bueno? Muchas veces, en la vida diaria, me pillo negociando con mis pequeños y prometiéndoles cosas absurdas con tal de que se porten bien en el supermercado, se coman la comida o sean buenos con el primo chico.

Al prometer un premio, la buena acción muchas veces es instantánea, pero todos los papás sentimos que… nos estafaron un poco. Nos gustaría que hicieran las buenas acciones por iniciativa propia y no porque les ofrecimos algo.

Los expertos dicen que la diferencia entre premiar y sobornar está principalmente en el apuro con el que salta el premio. Es decir, cuando nuestros niños están portándose mal en un momento tenso, los padres tendemos a prometer un premio para que cambien su actitud rápido.

Y si bien puede ser súper efectivo en lo inmediato, a la larga, les estamos enseñando que el buen comportamiento sólo se justifica cuando hay una medalla al final.

Otras estrategias para mejorar comportamientos

El balance no es fácil, y aunque muchas veces hago ofertones para lograr un cambio rápido, estoy trabajando para evitar eso y lograr que modifiquen su comportamiento con otras estrategias:

  • Explicando por qué deben hacerlo: dar argumentos y explicaciones adecudas a su edad les ayuda a entender la molestia de la mamá cuando han hecho algo indebido.
  • Dando el ejemplo: un sermón nunca reemplazará a predicar con nuestras acciones.
  • Tratando de conectarme con ellos: mirarlos a los ojos y a su altura, empatizando con SU situación.

El frasco de “situaciones-premio”

Mantengo la idea de que si son esporádicos y tienen significado, los premios pueden ser muy motivadores. Incluso pueden reforzar el sentimiento de logro positivo cuando han hecho algo fantástico sin que nadie se los pidiera.

Algunos ejemplos:

  • Se levantó a la primera y estuvo listo antes que el resto para ir al colegio
  • Ordenó su dormitorio e hizo su cama sin que nadie se lo dijera.
  • Fue amable con su hermana chica y jugó con ella a un juego aburrido.

Me gusta reforzarles ese comportamiento no sólo con una felicitación sentida, sino con alguna experiencia que les agrada.

Para esto tengo un frasco con “situaciones-premio” que les encantan. Para que resulte, es bueno acordarlas con ellos, porque siempre tienen mejores ideas que uno sobre lo que les agrada. Como verán en la lista, esto ha requerido un esfuerzo especial de nosotros como papás, pero el resultado lo ha compensado: se sienten felices y especiales.

Los premios no comprados que prefieren mis hijos

  • Eliges el almuerzo de mañana.
  • La mamá o el papá te leen DOS cuentos antes de dormir.
  • Das un paseo en bicicleta con el papá.
  • Eliges la película del viernes.
  • 30 minutos jugando con solo/a con la mamá.
  • Cocinas un queque, galletas o cupcakes.
  • Organizas un picnic en la plaza con dos amigos.
  • Eliges la música en el próximo viaje en auto.

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