Mi último “primer día” de Jardín

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Mi hija menor tiene dos años y medio y ha empezado el Jardín Infantil. Llevar a mi pequeña ha traído sentimientos encontrados: es la última vez que pasaré por esto y con nostalgia recuerdo que hace casi siete años me tocó con la mayor; pero al mismo tiempo me invade la secreta alegría de ir cerrando etapas de crianza.

Desde fines del año pasado nos estamos preparando para este día.

Primero buscamos un Jardín que nos acomodara. Cuando elegimos un lugar, más que fijarnos en el método o en la infraestructura, nos preocupamos de las parvularias y auxiliares que estarán con nuestros niños. Me gusta sentir que son amables y que nos llevamos bien. Esto es clave para todo lo que vendrá después. Sentir que mis hijos son especiales para alguien, me ayuda en el proceso de convencerlos de quedarse con esa persona.

También me gusta saber las reglas antes, saber cómo es el proceso de relación con los papás y chequear si podremos visitar el lugar libremente.

El Jardín que elegimos para Lía cumplía todo eso y además exigía ir sin pañales, por lo que el proceso de “ingreso” comenzó con la tarea de sacarlos sacarlos durante las tardes de calor. También visitamos el jardín antes. Fue un par de veces a jugar acompañada por mí. El objetivo era simplemente familiarizarla con el lugar. Era poco probable que recordara algo, pero efectivamente cuando llegamos el primer día, el lugar no le pareció ajeno.

Todo el verano le recordamos que cuando sus hermanos entraran al colegio, ella iría al Jardín. No esperábamos que entendiera en profundidad, sino simplemente que el concepto no fuera raro. Además, el Viejito Pascuero le trajo una mochila que desde el primer día tuvo el apellido de “Mochila para el Jardín”.

Estábamos listos, pensaba yo.

Hasta que llegó el primer día y vivimos por última vez un proceso que siempre tiene una cuota de ansiedad para los niños y para los padres. Todos los papás tenemos la angustia de que nuestro pequeño se sienta abandonado y de que no lo consuelen como uno lo haría. Pero si algo he aprendido después de tres veces, es que lo único que realmente los calma es nuestra propia tranquilidad ante lo que están viviendo. Acortar el proceso de despedida (aunque sea duro) les ayuda a tranquilizarse más rápido. Si nos hemos preocupado de elegir un Jardín que nos dé confianza y estamos contentos con las parvularias… tenemos que confiar.

Para facilitar el proceso de despedida, siempre procuro que una de las profesoras esté pendiente de mi hijo o hija en ese momento. Dejarlos “en manos” de alguien y no flotando en la sala, los ayuda a ellos y me asegura a mí, que al menos durante unos minutos, alguien los estará consolando si lloran.

Tampoco me gusta salir de la sala “escapando” secretamente. Siempre prefiero que sepan que me voy, aunque sus ojitos llorosos supliquen que me quede. Si confío en las profesoras, tengo que creer que ellas sabrán qué hacer.

Un consejo que puedo agregar y que sólo aprendí con mi segundo hijo (a la mayor siempre le toca más duro) fue llevarle su chupete y peluche favorito, previo acuerdo con la profesora. Esto facilita el proceso de separación cuando ellos sienten que tienen algo conocido “a qué aferrarse”.

Todo fue bien con Lía. Todo predecible.

Pero no contaba con mi propia pena al dejarla en su primer día completo. Mi último “primer día”. Yo, madre curtida en estas lides, despotriqué contra el proceso de adaptación en horario reducido y acompañada por mí. Es que yo quería que se quedara solita al tiro. “¡Si ya está grande!” pensaba.

Hasta que llegó esa mañana en que tuve que dejarla sola e irme del lugar. Su cara de asombro al no verme entrar a la sala, su resistencia a que me fuera y luego su llanto desconsolado en brazos de la parvularia… me dejaron con un nudo en la garganta y la misma sensación medio angustiosa de mis hijos previos: siempre es difícil dejarlos crecer.

Mi guagua preciosa, mi chinita gordita, mi pequeño terremoto, ya es lo suficientemente grande para enfrentar sus primeras penas y quedarse solita en una sala llena de niños desconocidos y con dos profesoras adorables, pero extrañas. Una parte de mí tiene pena. Se están cumpliendo etapas y es bueno que así sea. Es verdad que ahora no andará aburrida por la casa y que tiene edad más que suficiente para ir, pero es verdad también que echaré de menos la etapa que se va. No más rutina casera. Bienvenida rutina escolar.

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2 comentarios en “Mi último “primer día” de Jardín

  1. gUAU… SOLO HACE UN PAR DE DIAS ESCRIBI EN MI MURO DE FC, A CERCA DE LA ENTRADA DE LOS NIÑOS AL JARDIN… ME LLEGAN TUS PALABRAS MARIA ELENA… HACE UNA SEMANA VIVI UN PROCESO SIMILAR CON MI 4TA HIJA DE DOS AÑOS RECIEN CUMPLIDOS… HABLAMOS DEL INGRESO AL JARDIN, LE COMPRAMOS SU MOCHILA, SU DELANTAL Y LE MOSTRABAMOS TODAS LAS TARDES EL JARDIN POR FUERA…LA DIRECTORA DELJARDIN ENCANTADORA, LAS RECOMENDACIONES DE LOS VECINOS EXCELENTES… HASTA QUE LLEGAMOS EL PRIMER DIA DE CLASES…
    LA SALA LLENA DE PEQUEÑITOS DE DOS AÑOS, TODOS CON CARITAS DE ANGUSTIA DESPRENDIENDOSE DE SUS MADRES.. EL PROCESO DE ADAPTACION PROMETIA SER PAULATINO, DESPACIO, EN PAZ… PERO AL SEGUNDO DIA, LA TIA NOS “INVITA” A DEJAR RAPIDAMENTE A LOS NIÑOS EN LA PUERTA, YA QUE LOS “DEMAS” NIÑOS LLORAN… “NO SE PREOCUPE, ESTO ES NORMAL” LLORAN 5 MINUTOS Y SE LES PASA…LO MISMO CUANDO LOS RECOGEN, RAPIDO EN LAPUERTA PORQUE SI LOS NIÑOS LA VEN SEGURO LLORAN TODOS…
    “MAMITA, ESTO ES NORMAL… LLORAN PERO SE LES PASA”
    YO CON EXPERIENCIA DE 3 ANTERIORES, LE PREGUNTE A LA TIA, Y BUENO, QUE HACEN LOS PRIMEROS DIAS? BUENO, ME DIJO LA EDUCADORA… “LES ENSEÑAMOS LAS RUTINAS DEL JARDIN, LA COLACION, SEGUIR LA FILA, COLGAR EL DELANTAL… ETC… ESO ES LO NORMAL”

    NO, NO ES NORMAL.
    LO NORMAL ES QUE HAYA UN PROCESO DE ADAPTACION PAULATINO, LO NORMAL ES QUE UN NIÑO QUIERA JUGAR, DIVERTIRSE Y EXPLORAR LOS PRIMEROS DIAS Y AL PRINCIPIO “VER, ESCUCHAR Y SENTIR” A SU FIGURA DE REFERENCIA (PADRE/MADRE) LO NORMAL ES QUE LOS PRIMEROS DIAS JUEGE, SE ENSUCIE, SE ENCANTE CON EL LUGAR… NO QUE SE LE ENSEÑE RUTINAS…LO NORMAL ES QUE LOS PADRES SE SIENTAN COMODOS, PARA TRANSMITIRLES A SUS PEQUEÑITOS QUE TODO ESTARA BIEN, QUE LO PASARÁ BIEN Y QUE PRONTO ESTARÁ NUEVAMENTE EN CASA.
    ESO ES LO NORMAL… NO QUE LLOREN DESCONSOLADAMENTE, NO QUE SE ANGUSTIEN…
    EXISTEN MUCHOS JARDINES… Y NO TODOS LOS JARDINES SON PARA TODAS LAS FAMILIAS, NI PARA TODOS LOS NIÑOS, NI PARA TODOS LOS PADRES… LO IMPORTANTE ES QUE CUANDO HAY “ALGO” QUE NO TE HACE SENTIR BIEN, CREAMOS EN NUESTROS INSTINTOS, ESCUCHEMOS NUESTRO CORAZON…
    TRES DIAS ESTUVO MI HIJA EN ESE JARDIN…
    LA CAMBIAMOS A DOS CUADRAS… NUNCA LLORÓ, ME QUEDÉ CON ELLA EL PRIMER DIA, UNA HORA, EL SEGUNDO DIA, 15 MINUTOS, EL TERCER DIA, 5… HOY VOY A BUSCARLA FELIZ…
    EL PROBLEMA HOY, ES QUE LAS MAMAS NO SE “ESCUCHAN A SI MISMAS” SINO QUE SIGUEN INSTRUCCIONES O HACEN LO QUE TODO EL MUNDO LES DICE QUE HAGA…
    INCITEMOS A LAS MAMAS A SEGUIR SUS INSTINTOS… ESO ES LO NORMAL
    BESOS
    SOLE

  2. He leído a maria Mena y a maria soledad. Lo mucho de verdad que hay en sus escritos. Tengo cinco hijos y la semana pasada me tocó llevar al último de ellos al jardín. Lo escogí simplemente porque está al frente de mi casa. A pesar de haber realizado lo mismo cuatro veces antes. Igual fue entre contenta y angustia lo que viví. El iba feliz al jardín. Pero me dio pena dejarlo. Porque igual te queda la duda si el se sentirá feliz. Espero que sí. Que esté bien y feliz