Padres e Hijos: conoce todo sobre el colecho

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Para que sea realmente beneficioso, es necesario que se practique de manera responsable, natural y consensuada por ambos padres.

Aunque no existe en la Real Academia de la Lengua, el término “colecho” está siendo cada vez más usado. Lo cierto es que esta palabra que hace referencia a “compartir el lecho con los hijos”, es actualmente una temática controversial, a veces, con posiciones muy marcadas tanto a favor como en contra.

Al respecto, el doctor Marcial Osorio, jefe del Servicio de Neonatología de Clínica Alemana, se refiere a los beneficios y desventajas de esta práctica.

Beneficios

Algunos profesionales consideran el colecho como una experiencia integradora y, por lo tanto, positiva para el niño y la madre.

Al dormir juntos, el bebé alcanza un sueño más calmo y profundo y toma más pecho que los niños que duermen separados de sus madres. Además, su sueño es más estable, con despertares  breves, lo que permite un descanso más reconfortante para ambos, ya que al recibir atención inmediata de su madre, su nivel de estrés es menor, lo que tendría a la larga un impacto positivo en el desarrollo emocional del pequeño. Por lo tanto, probablemente sean lactantes menos ansiosos e irritables.

Además, se piensa que el dormir en la misma cama refuerza el vínculo afectivo entre la madre y el niño, siendo el sueño compartido facilitador de una interacción más profunda.

Asimismo, existen estudios que demuestran que quienes experimentaron el colecho en su primera infancia, en la adultez tenían más autoestima, más autocontrol, seguridad en sí mismos, tolerancia al estrés, mayor nivel de optimismo y grado de felicidad. “Sin embargo, tal vez sea el estilo de crianza de los padres que favorecen el colecho lo que genera estas características”, asegura el especialista.

Por último, se ha confirmado una menor incidencia de muerte súbita entre los niños que tienen colecho materno.

Desventajas

Así como hay especialistas a favor de esta práctica existen otros que la consideran perjudicial para el niño, ya que se produce un riesgo de asfixia o incluso de aplastamiento.

Asimismo, aseguran que puede dificultar la relación de pareja, ya que la intimidad pierde naturalidad, además de producirse un vínculo exagerado entre el niño y la madre, que dificulta la relación de los padres o, a veces, la sociabilización.

También se cree que el colecho produce diversos problemas para dormir en el niño, porque el sueño es interrumpido y hay mayores dificultades para conciliarlo. Además, al crecer y aumentar la movilidad se altera también la calidad de sueño de los padres.

Probablemente, lo correcto dependa de las costumbres de cada familia, del temperamento de cada niño y otras variables.

Agrega que una buena opción y punto intermedio entre estas visiones son las cunas adosadas a la cama materna. “Se debe tener siempre en cuenta ‘la libertad’ e ‘independencia’ del niño, su crecimiento y estimulación del desarrollo en un ambiente de seguridad y amor”, concluye.

Recomendaciones

  • No dormir en un colchón demasiado blando;
  • Evitar el uso de ropa suelta o un acolchado pesado;
  • No compartir la cama con el niño si los padres son fumadores, tienen sobrepeso, consumen droga o alcohol.

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