El poder del lenguaje positivo

Mamá e hija hablando tranquilamente y sonriendo. Hablan con lenguaje positivo.

El lenguaje positivo es reforzar la idea que queremos instalar en el cerebro de nuestros hijos. Dejar de decir siempre “¡No hagas eso!”, “¡No puedes!”, o “¡Para!”, puede ser un cambio fundamental para lograr que respondan de mejor manera a nuestras instrucciones.

Una psicóloga en una charla decía:

“Instale en la mente del niño lo que usted quiere que HAGA, no lo que quiere prohibir”.

O sea, en vez de decir: “¡No corran por la escalera!” (con lo que probablemente sólo escuchará la palabra “corran”), es mejor decir: “suban caminando”.

Suena fácil, pero todos los papás sabemos que decir “¡no!” ante una conducta equivocada, es el primer impulso.

Lo interesante es que si logramos cambiar nuestro lenguaje, los niños nos escucharán más. Parece paradójico, pero es verdad. Es el poder del lenguaje positivo.

¿Cómo actúa el lenguaje positivo?

Lo he comprobado con mis niños. Cuando me doy cuenta de que no me están haciendo caso, reflexiono sobre cómo les estoy hablando. Casi siempre he perdido la calma y estoy gritando “¡No!” en todas sus formas.

En mi proceso de práctica, he ido recopilando frases que permiten cambiar esa reacción inicial.

  • ¡Para de llorar ahora mismo!
    • Sé que estás enojado. ¿Quieres que te abrace para que se te pase? (Sin cambiar la instrucción).
  • ¡Si no paran de pelear, nos devolvemos inmediatamente a la casa!
    • Voy a estacionar el auto hasta que haya silencio. Cuando estén tranquilos, seguiremos andando.
  • ¡Otra vez diste vuelta el jugo! ¡Ten más cuidado!
    • Ups, voy a traer un pañito para que limpiemos este desastre.
  • Lo sé, la vida no es justa, pero es mejor que te acostumbres.
    • Sé que no estás contento con mi decisión, pero es por tu bien.
  • ¡Estoy superada contigo!
    • Estoy muy enojada ahora. Iré a caminar un poco para calmarme y conversamos.
  • ¡No digas garabatos!
    • Por favor, elige otra palabra.
  • ¡No te escucho!
    • ¿Puedes hablar más fuerte?
  • ¡Paren de gritar! (gritando más fuerte)
    • Hablemos con calma (diciéndolo muy despacio).

Por supuesto nunca las cumplo todas y cada día me recuerdo que debo practicar mi lado zen para ayudar a mis hijos a crecer en un ambiente calmado y positivo.

¿Qué otras frases se te ocurren a ti?

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