Reunión con los profesores: algunas frases que debemos evitar

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Cuando la profesora o profesor nos citan, hay altas probabilidades de que nos pongamos en alerta, porque defender a nuestro hijo es parte de la descripción de cargo de todo papá o mamá. Pero por su propio bien, debemos evitar entrar en la categoría de “apoderado cacho” poniéndonos a la defensiva o siendo demasiado críticos.

Me gusta creer que soy socia de los profesores de mis niños. Pero es verdad que no cuesta mucho ponerse los guantes de boxeo cuando se trata de nuestros hijos.

Por eso es importante mantener la cabeza fría y entender que si el docente nos llama, es porque necesita nuestra ayuda, pero sobre todo, porque nuestro niño la necesita.

Conversando con mis amigas pedagogas, me soplaron algunas frases que a todos los profesores les molestan y que vale la pena evitar a la hora de la reunión:

“Yo creo que Ema se porta así porque está aburrida en clases”

Mis amigas profesoras me han dicho hasta el cansancio que se pasan largas horas pensando cómo enganchar y desafiar a sus alumnos, por lo que con esa frase, le estoy diciendo que no hace bien su trabajo.

Es verdad que mi hija tiene talento especial para los idiomas y la clase de inglés se le parece muy poco desafiante, pero eso no justifica que no se comporte correctamente. En este caso particular, acordamos con la “Miss” que la consideraría como ayudante de la clase. Fue una buena solución para ambos lados.

“¿Por qué le puso esa nota? Con todo lo que trabajó, mi hijo se merecía más.”

Ésta nunca la he dicho, pero confieso que he estado cerca. Sobre todo después de ese trabajo sobre el Medio Ambiente en que yo misma busqué la información en internet y resultó que miré los sitios equivocados y no di con la frase exacta. Max tuvo mala nota.

Por mi culpa. O más bien, por culpa de unas instrucciones poco claras. O por querer hacer las tareas por él.

Como sea, reclamar la nota de nuestro hijo es el camino más rápido para ganarse el apodo de apoderado conflictivo y generar mala onda hacia nuestro pequeño.

Me quedé callada y preferí enseñarle que una mala nota no es grave si uno se ha esforzado.

“Le pedimos a la Coordinadora que hablara con usted para que reconsiderara la fecha de la prueba.”

De esta fui testigo hace pocas semanas. Los niños venían de una semana cansadora y la profesora puso prueba al lunes siguiente. Eso hizo estallar el Whatsapp de mamás. “Cómo era posible tanta desconsideración”. “Que los niños estaban agotados”. “Al pobre Perico ya no sabían cómo convencerlo de estudiar”. “Eso significaba pasarse otro fin de semana peleando para que se leyeran la materia”. Y un largo etcétera de reclamos.

Una de ellas saltó como defensora de las causas justas y se ofreció a escribir una carta a la Coordinadora del Ciclo para que reconsideraran tamaña desubicación. Y muchas estuvieron de acuerdo.

Debo decir que me parecía una completa exageración y además un pésimo ejemplo para nuestros hijos. Pero me abstuve de comentar nada.

Por eso, cuál no sería mi sorpresa cuando al día siguiente me topo con la profesora y sin tener pito que tocar, me lanza que la carta había estado de más.

Que ella podría haber entendido perfectamente sin tener que ir a hablar con su superiora. Que si había decidido poner prueba el lunes, era porque había repasado lo suficiente en clases como para que los niños no tuvieran que estudiar. Por lo que me llamaba a hacerle un favor a mi hijo y dejarlo jugar en paz ese fin de semana.

No quise entrar a defenderme diciendo que yo había considerado una idiotez la famosa carta. Pero, en cualquier caso, me quedó claro que frente a un problema… no es buena estrategia saltarse la cadena de mando.

Y tú ¿tienes algún tip para hablar con los profesores de tus hijos?

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