Sacar pañales de noche: no es lo mismo que de día

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Si sacaste los pañales de día pero el de la noche se resiste a salir, este post es para ti. Algunos niños lo logran simultáneamente, otros se demoran un poco, y otros, como los míos, pueden seguir eternamente usando pañal para dormir.

Mi segundo hijo, Max, demoró en controlar el esfínter de día. Intentando imitar la experiencia con la mayor, desde los dos años traté de sacarle los pañales. Pero después de tres meses infructuosos y de consultar con el pediatra, juntos decidimos no insistir hasta que cumpliera 3 años. La espera fue mágica: una semana después de su tercer cumpleaños iniciamos el proceso y en pocos días lo había logrado.

En ese tiempo vivíamos en EEUU y el pediatra gringo me dijo no entendía que los chilenos intentáramos sacar los pañales tan temprano, que lo normal era hacerlo alrededor de los 3. Esa experiencia me enseñó que más que apurar los procesos, debemos estar atentos a los tiempos de nuestros hijos y esperarlos. Los niños de manual de crianza, no existen.

Y por lo mismo, con el pañal de nocturno ni me urgí. Pero cuando superamos los 5 años y los pañales XXL salían empapados noche tras noche, decidí preguntar y averiguar. Lo primero que me dijeron es que el control nocturno era algo heredado. O sea, si los padres habíamos mojado la cama hasta grandes, era más probable que nuestros hijos también lo hicieran. Yo tengo vívidos recuerdos de mí misma soñando que iba a un baño que misteriosamente era acostado y mientras hacía… mojaba la cama. Eso debe haber sido hasta segundo básico por lo menos. Mi lado: check.

Pero cuando le pregunté a mi suegra a qué edad le había sacado el pañal de noche a su hijo -mi marido- y me miró con cara de “obviamente al mismo tiempo que el de día”, asumí mi culpa genética y me resigné a seguir comprando pañales, ahora de “niño”.

No fue hasta un año después, que conversando con mi cuñado, el hermano de mi marido, me enteré de que su hijo mayor tenía el mismo problema y me confesó que ellos habían mojado la cama hasta grandes, digamos los 8 o 9 años, algo que mi suegra había borrado de su memoria. Lado paterno: check. Así se empezó a aclarar el misterio: mi hijo arrastraba por ambos lados la maldición de la enuresis, es decir, la incapacidad de aguantar toda la noche.

Todos me dijeron que mientras para él no fuera tema, no debíamos estresarnos, ni angustiarnos. Así que seguimos por la senda del pañal con algunos intentos de sacarlo hacia finales de los 6 años. Lo lograba dos noches y luego… volvíamos a la cama mojada, el paseo nocturno sacando sábanas y cambiando pijama, nuestra desesperación y la auto promesa de dejarle los pañales hasta la adultez. Porque aunque hubiéramos seguido todos los consejos de los “expertos”: evitar siempre las bebidas cola y el té, tomar mucho líquido en el día y dejar de tomarlos 2 horas antes de acostarse, ir al baño antes de dormir, llevarlo al baño durmiendo a eso de las 11 de la noche… a las 3 de la mañana invariablemente pasaría el río o más bien un océano entero.

Sólo cuando él empezó a preguntarse por qué aún usaba pañal, decidimos llevarlo a la uróloga infantil. Al escuchar la historia ni se complicó. Le hicimos los exámenes indicados y al salir todo normal, nos dio su diagnóstico: su sueño es tan profundo que no logra despertarse para ir al baño. Pero lo va a lograr. Sólo hay que darle tiempo. Por supuesto que podemos medicarlo y forzarlo a aguantar, o explorar los “pañales con alarma” para que se despierte y vaya al baño solo.

Conversamos con él, y optamos por seguir esperando un poco más. Porque la madurez va a llegar. Sólo que él no es el niño de las estadísticas y hay que respetarle su propio ritmo.

Así que si tu hijo tiene más de 6 años y aún moja la cama de noche, puedes relajarte como nosotros, o consultar por ayuda. Lo único importante es que no lo conviertas en un tema angustiante ni para ustedes, ni para tu hijo.

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