¿Tu hijo tiene 6? Aprovecha el beneficio Auge para cuidarle los dientes

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Si al igual que yo, eres mala para llevar a tus hijos al dentista, no pierdas la oportunidad de que lo atiendan como parte del programa de Salud Oral Integral del Auge. Todos los niños de 6 años tienen derecho a este beneficio y puede ahorrarte unos buenos pesos.

Ir al dentista con mis niños es de esas experiencias que intento evitar al máximo. Si para nadie es placentero, mis niños lo hacen doblemente difícil con sus escándalos. Así que me he concentrado en cuidarles los dientes de maneras menos invasivas.

Cuando Ema era guagua, mi odontólogo me dijo que la mejor manera era evitar el contacto de la boca adulta con la de los niños durante los dos primeros años de vida, es decir: no chupar su chupete, no compartir la cuchara y por supuesto, no darles besos en la boca por ningún motivo.

Si éramos estrictos en esto, podíamos reducir el riesgo de futuras caries prácticamente a cero. Si además sumábamos el cepillado diario desde que les salía el primer diente -primero como juego y luego como deber- estábamos encaminados a la felicidad total en lo que a salud bucal se refiere.

Fuimos muy mateos y hasta los 6 años me hice la loca con la visita al dentista, confiada en mis medidas preventivas. Pero cuando Ema empezó a perder sus primeros dientes me pareció que, muy a mi pesar, era necesario pedir una hora, porque los dientes definitivos eran enormes y venían completamente chuecos.

Partí a una dentista privada recomendada por una amiga. La especialista nunca me dijo que la revisión y el tratamiento estaban incluidos en el Auge y que lo mejor sería que fuera al odontólogo de mi sistema de salud. En vez de eso me entregó un presupuesto de varios miles de pesos y se despidió con sonrisa esperando una pronta visita nuestra. Pero por fortuna otra amiga me comentó que acababa de aprovechar el beneficio Auge de salud bucal para su hija de 6 años.

Si bien ésta es una noticia que yo considero que el pediatra o el colegio deberían informar con luces de colores y letreros gigantes apenas nuestros hijos cumplen 6 años, la realidad es que nadie lo hace y muchas veces nos perdemos un estupendo beneficio de salud independiente de si eres Fonasa o Isapre.

Pasada mi rabia inicial con la odontóloga por no informarme, pero agradecida de no haber alcanzado a desembolsar nada, partí al centro médico que me ofrecía mi sistema de salud. Y efectivamente, por un precio mínimo me prometieron radiografía, sellantes y flúor en dos sesiones.

Llegamos expectantes con Ema a su primera consulta. Y bueno… mi hija se encargó de dejar en claro que las visitas serían pocas. Muy pocas.

Como la experiencia fue poco feliz debido a que mi hija mayor es poco tolerante a las situaciones nuevas, esa visita fue debut y despedida. Ni la promesa de una muñeca fue suficiente para convencerla de que esto era importante y yo simplemente tiré la esponja. Decidí esperar a que estuviera más grande y madura, y pagar la pepa del alma cuando estuviera lista para enfrentar nuevamente al odontólogo.

Ahora que Max tiene 6 fui nuevamente a preguntar por el beneficio. Para mi sorpresa Ema aún estaba a tiempo de completar su tratamiento, porque si lo has iniciado a los 6 años, dura hasta que han perdido el último premolar.

Feliz por la noticia y esperanzada de que ahora, a sus 8, la cosa sería distinta, partí con los dos. Max aguantó estoico y feliz de que alguien le mirara sus dientes de tiburón. Tiene 6 y medio y los definitivos están saliendo detrás de los de leche, en doble corrida. Nuevamente se avizora un tratamiento de ortodoncia en un futuro no tan lejano.

Ema botó algunas lágrimas en silencio sentada en la silla de la odontóloga apretando mi mano mientras le echaban aire, le metían algodones y le pincelaban los dientes con flúor. Sigue sin gustarle… pero aguantó.

Y yo quedé feliz de haber aprovechado un beneficio con mis dos niños pagando prácticamente nada.

Y tú, ¿cómo les cuidas los dientes?

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